ira
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ira
Hemos subido todas las escaleras mecánicas a la vez, escuchando The Melody de Carl Craig, los pasos cuadraban sobre los escalones. Una señora baja se apoyaba en el cristal por debajo del pasamanos, encorvada como una silla de diseño, madera de acacia roja, subiendo la escalera mecánica. Hay varias formas graciosas de conjugar la naturaleza y la mecánica. Cuando la naturaleza se adecúa al uso y cuando el uso se adecúa a la naturaleza. La última no pasa casi nunca, solo un poder natural muy grande para el androcentrismo. Una montaña, Mahoma, un tren no puede recorrer las montañas de Ourense, quizá algún día el AVE, de momento una cafetera entre la niebla, doble de vapor llegando al corazón efímero de la identidad, el joven. Mejor me pongo Alicia Keys. The Gospel.
Fauno, demonio o no del bosque
mirando el agua con las pezuñas sobre las rocas diminutas
moviendo esas piezas como humanas
partes el aire y te deslizas con la barriga casi rozando el agua
quiero mirar por si me indicas
yo sé que he nacido planta y que alguien debe darme mi lugar
no te encuentro, ¿dónde estás?
dejé que tu mano blanca con uñas rojas, tu mano rosa con uñas rojas
se desprendiese de mi mano oscura, casi cortada por las líneas
te solté como en una película, el croma de miles de tallos podridos de rosas detrás
el movimiento de nuestras dos manos, la mía siguiendo a la tuya, la tuya hacia atrás pero hacia delante, la mía hacia delante pero hacia atrás
dejé que fueras
dejé que delante de los tallos pasara el movimiento como una nebulosa violeta espesa
con violencia colándose en mi garganta, en mis ojos
tomé aire, los párpados caídos, la boca abierta, los dientes llenos de saliva
dejé que fueras
al otro lado podía haber un abismo incontable o un jardín de mesas de plata
podría haber otra mano podría haber futuro soledad
ya te dejé
me quedé quieta
desapareciste del croma
entre los tallos de espinas podridos de miles de rosas
como una heroína encapuchada con la tela de una monja
solo veía la capucha
como en el sueño
solo tu capucha roja
y campesinos calvos a voces con sus horquillos con puntas de fuego
un hoyo para posarme
quema este ala que está quieta
construiré y construyo una nueva
ala con nombre
vuela en nube rosa
horizonte que no existe
este vapor sin fin
que me abre los pulmones
eucalipto
naturaleza de sencillez
unida
al vapor
lanzando la mano
al eucalipto
piano
y estruendo de la estación
no hay importancia
solo un pasar suave
que aturde
ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira ira