no te encuentro, ¿dónde estás?
dejé que tu mano blanca con uñas rojas, tu mano rosa con uñas rojas
se desprendiese de mi mano oscura, casi cortada por las líneas
te solté como en una película, el croma de miles de tallos podridos de rosas detrás
el movimiento de nuestras dos manos, la mía siguiendo a la tuya, la tuya hacia atrás pero hacia delante, la mía hacia delante pero hacia atrás
dejé que fueras
dejé que delante de los tallos pasara el movimiento como una nebulosa violeta espesa
con violencia colándose en mi garganta, en mis ojos
tomé aire, los párpados caídos, la boca abierta, los dientes llenos de saliva
dejé que fueras
al otro lado podía haber un abismo incontable o un jardín de mesas de plata
podría haber otra mano podría haber futuro soledad
ya te dejé
me quedé quieta
desapareciste del croma
entre los tallos de espinas podridos de miles de rosas
como una heroína encapuchada con la tela de una monja
solo veía la capucha
como en el sueño
solo tu capucha roja
y campesinos calvos a voces con sus horquillos con puntas de fuego
13.6.18
No hay encuentro en la Nueva Edad Media
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