Hemos subido todas las escaleras mecánicas a la vez, escuchando The Melody de Carl Craig, los pasos cuadraban sobre los escalones. Una señora baja se apoyaba en el cristal por debajo del pasamanos, encorvada como una silla de diseño, madera de acacia roja, subiendo la escalera mecánica. Hay varias formas graciosas de conjugar la naturaleza y la mecánica. Cuando la naturaleza se adecúa al uso y cuando el uso se adecúa a la naturaleza. La última no pasa casi nunca, solo un poder natural muy grande para el androcentrismo. Una montaña, Mahoma, un tren no puede recorrer las montañas de Ourense, quizá algún día el AVE, de momento una cafetera entre la niebla, doble de vapor llegando al corazón efímero de la identidad, el joven. Mejor me pongo Alicia Keys. The Gospel.
30.3.19
Escaleras mecánicas
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