Paseando vi tu rostro al agua
dentro del coche cruzando la niebla
Y quise acabar el poema con la frase lápida,
cita grandiosa, para leerla sin leértela y que
tú me dijeras que soy preciosa, que te quedas
Y pensaría: ay, el piropo
¿Hinchar aún más este ego gigante?
Ay, el piropo
Falso engaño para rendirse final al egoísmo,
la pasión
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